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Las IA fabrican webs, nosotros creamos la tuya.

En The OMS seguimos haciendo webs. Y sabemos que hacerlas hoy es diferente a hace unos años. Hay herramientas que generan estructuras, textos, diseños e incluso páginas completas en unos minutos. Eso ha cambiado la percepción del proceso de creación, del coste y del valor. Sin embargo, hacer una web es mucho más que eso. Por eso, seguimos aquí.

Adolfo Fernandez
11 de junio, 2026
Desarrollo a medida
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Inteligencia Artificial
Las IA fabrican webs, nosotros creamos la tuya.

Algo ha cambiado

Los constructores visuales han mejorado hasta el punto de que alguien sin conocimientos técnicos puede montar algo visualmente correcto en pocas horas. El no-code y el low-code han bajado la barrera de entrada al mundo web. La IA te genera textos, plantea estructuras, genera imágenes y completa en horas tareas que antes llevaban días.

Todo esto ha acelerado la parte más mecánica del proceso de desarrollo web. Y eso desde luego es útil. No hay ninguna razón para ignorarlo o para criticarlo, porque parezca una amenaza.

Lo que ha cambiado es que la parte más básica del desarrollo web se ha convertido en commodity.

Lo que no ha cambiado es el proceso que hace que una web sea buena.

Lo que se ha «comoditizado»

Lo que hoy se puede conseguir más fácil y barato es una web corporativa básica con un diseño estándar, textos que suenan bien si no te paras a leerlos y una estructura cuadriculada que se repite de una web a otra.

En algunos contextos eso puede tener utilidad: Una web provisional, una landing para validar una idea, un proyecto muy pequeño que sólo necesita existir. En algunos casos, las herramientas generativas pueden ser suficientes.

Sin embargo, si traducimos «commodity» a español, tendríamos:

  • “algo estandarizado”
  • “un servicio de uso común”
  • “un producto sin diferenciación”

¿Quieres eso para tu web?

No hay problema con que esas soluciones existan; el problema es usarlas donde no se debe.

Lo que no se ha «comoditizado»

Quien se haya enfrentado al desarrollo de una web (como cliente o como proveedor), sabe que el auténtico valor de una web no sólo está en el código o en el diseño. Está donde estuvo siempre: en las decisiones.

Entender el negocio detrás de la web. Definir qué objetivo debe cumplir y para quién. Priorizar la información que importa y eliminar lo que distrae. Ordenar los contenidos para que un visitante entienda en pocos segundos qué hace la empresa y por qué debería interesarle. Diseñar con lógica, no sólo con estética. Construir una arquitectura útil para el SEO. Redactar con un tono que no suene genérico. Pensar en convertir, no únicamente en tener presencia. Integrar la web siendo realista con los procedimientos de trabajo de la compañía. Evolucionar la web para adaptarla al mercado.

Nada en este «decálogo» lo resuelve automáticamente ninguna herramienta de IA.

Un equipo con experiencia tomamos decisiones correctas en cada uno de estos pasos, construyendo una web que tenga sentido.

Diseño, SEO y estructura con criterio

Vamos con unos bullets para hacer esto más dinámico: Tres áreas donde esto del criterio se nota especialmente.

  • Diseño. Además de ser «bonita», una web debe transmitir confianza, ser clara y coherente con lo que la empresa es. Un diseño puede ser bonito y aun así no ayudar a contar nada ni a la conversión. La estética sin función es sólo decorativa.
  • SEO. Conseguir un buen posicionamiento es mucho más que meter palabras clave en los títulos. Es también arquitectura de contenidos, controlar la intención de búsqueda, un buen enlazado interno, cuidar la velocidad de carga, una correcta jerarquía de la información, y texto de calidad. Una web genérica compite mal contra una web cuidada.
  • Estructura y contenido. Muchas empresas tienen mucho que contar, y es todo un reto organizar el contenido. Hacerlo bien consiste en decidir qué sobra, qué falta y cómo priorizar y colocar los mensajes para que el usuario llegue a donde tiene que llegar.

Qué aporta hoy una empresa de desarrollo como The OMS

Cuando arrancamos con un proyecto web, empezamos por el análisis (el ahora tan llamado Discovery): qué hace la empresa, qué necesita conseguir con su web, cómo es su mercado y qué esperan sus clientes.

Después: definición de objetivos, arquitectura de contenidos, diseño funcional, SEO, integraciones con plataformas de la compañía, revisión de todos los textos, cuidar la coherencia entre marca, mensaje y necesidades de comunicación.

Durante todo este proceso, transversal a él: la maquetación HTML y la programación de la web, sí. Pero esto es sólo una pequeña parte, como ves, de todo el proceso.

Y reuniones y reuniones, de seguimiento, de revisión, de ajustes.

Tras el lanzamiento: el necesario mantenimiento evolutivo.

En resumen: sabemos qué web crear para nuestro cliente, y qué pasos debemos seguir para ello.

Moraleja:

Seguimos haciendo webs.

Porque siguen siendo importantes. Porque las empresas necesitan a alguien que sepa cómo abordarlas. Porque tenemos la experiencia y el criterio.

Y en este nuevo contexto de la tecnología, somos mejores que antes.

Si estás replanteando la web de tu empresa, y has sentido algo en el estómago leyendo esto, en The OMS podemos ayudarte.

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