
La IA se ha consolidado en 2024, impulsando cambios muy significativos en la economía global, transformando negocios y creando nuevas oportunidades que repercuten en la productividad. El impacto económico de la IA ha supuesto un aumento anual de entre 2,6 y 4,4 billones de dólares en el PIB mundial durante 2023 y 2024, y se prevé que la cifra suba a 19.9 billones de dólares contribuidos al PIB global para 2030, representando un 3.5% del total mundial.
Hablemos de trillones
La IA ha entrado en una etapa de integración imparable en los entornos empresariales. Los desarrolladores estamos automatizando tareas rutinarias y optimizando procesos que requerían una elevada inversión de tiempo. Todo ha cambiado mucho en muy poco tiempo.
Según informa McKinsey, la adopción de IA ha permitido a empresas de variados sectores reducir costes y aumentar sus ingresos en más del 5%. Este avance, sobre todo gracias a la IA de tipo generativa, está propiciando un tsunami de innovación que impulsa la economía global.
Gracias a la innovación, las olas pueden tener este aspecto.
En términos de impacto macroeconómico, se prevé que el impacto económico de la IA sea de 19.9 trillones de dólares en el PIB global para 2030, representando un 3.5% del total mundial. Este crecimiento se generará gracias a una mayor productividad, y a la creación de nuevos productos, servicios y modelos de negocio, que expandirán aún más el mercado (Fuente: IDC).
Nunca habías oído tanto la palabra «paradigma»
El impacto económico de la IA en el empleo ha sido un tema capital en 2024 dado que está suponiendo un cambio de paradigma, el inicio de una nueva era.
En economías avanzadas es más factible la automatización de tareas gracias a su tejido empresarial, y por ello aproximadamente el 60% de los empleos podría verse afectado, según informa el FMI.
Aunque (y yo insisto mucho en esto), no necesariamente reemplazado. Algunos perfiles serán complementados por IA, permitiendo a los trabajadores centrarse en actividades de mayor valor añadido, o, simplemente, ser más ágiles.
Ante este nuevo paradigma, no es de extrañar que el asunto de las jornadas laborales de 4 días haya sido un tema muy presente en 2024. Creo que está directamente relacionado con el hecho de poder lograr una productividad similar dedicando menos tiempo, al menos en entornos laborales de oficina, gracias al aporte de la IA.
Por otro lado, están surgiendo nuevos roles especializados, como especialista en prompting (me cuesta llamarlo Prompt Engineering, dado que de ingeniería tiene poco…), o experto en ética en el uso de IA, demostrando que la tecnología no solo sustituye, sino que también crea oportunidades en las mentes más audaces.
Es importante no quedarse atrás, pues el riesgo de desigualdad de ingresos aumenta en regiones y sectores menos preparados para adaptarse a estos cambios.
Desafíos del futuro que llegaron antes de lo que pensábamos
La IA plantea desafíos que exigen marcos regulatorios ad-hoc. En el Índice de Preparación de IA del FMI se destaca que países como Estados Unidos o China, que disponen de infraestructuras digitales avanzadas, están mejor posicionados para aprovechar estos avances. En contraste, las economías emergentes se enfrentan a mayores barreras. Los problemas de conectividad y una fuerza laboral menos capacitada en estos campos de conocimiento, son dos de ellos.
Paradójicamente, nos estamos encontrando con que el exceso de regulación puede poner frenos que pueden ser perjudiciales, en cuanto a quedarnos atrás, como estamos observando en la Unión Europea, en la que no se despliegan ciertos avances de la IA por trabas regulatorias.
Probablemente, la UE está tratando de evitar que la IA se convierta en un monstruo que nos devore a todos.
En cualquier caso, es crucial abordar los riesgos asociados con la adopción masiva de IA: la privacidad de los datos, la ciberseguridad y la discriminación del algoritmo (que es otro gran tema). Todos debemos implementar prácticas éticas y responsabilizarnos de que garanticen el cumplimiento de la ley, y además aportar con nuestros propios límites según nuestros criterios y ética.
Equilibrar progreso y ética es el verdadero desafío
En resumidas cuentas, la inteligencia artificial es una herramienta catalizadora de cambios profundos en la economía global. El impacto económico de la IA en 2024 ha sido importante, y lo será de forma exponencial en el futuro.
Su capacidad para transformar la sociedad es innegable.
La clave de un futuro en positivo, estará en equilibrar el progreso económico sin perder de vista que los beneficios de la IA se apliquen de forma responsable.